Chateo con Elena y nos contamos historias de los peques, me comenta que últimamente tiene roces con su marido pero no roces orgásmicos sino de los qe te dejan congelada. Últimamente no recibe más que indirectas:

Ya no te arreglas como antes.

últimamente siempre te duele la cabeza.

No me escuchas.

No te pones sexy para mi.

Te has descuidado.

Vamos acumulando kilos ¿eh?

Últimamente solo le prestas atención a los niños.

Elena me lo confiesa como si la culpa del mundo estuviera sobre su espalda y entre sus piernas. Me confiesa que está agotada, el trabajo, la casa, los hijos, la economía doméstica, las compras, el menú... Le pregunto ¿y tú marido qué hace?, me contesta afligida _ Trabaja tanto el pobre.

Lo mismo Elena lleva la casa por diversión y le pone mucho cuidar de sus hijos sola la mayor parte del tiempo, y es tan entretenido pensar qué hacer de comer cada día, las coladas, estirar los sueldos para llegar a fin de mes.... Joder, Elena tiene unos gustos muy raros y después de todo lo que hace encima trabaja. Sin duda Elena tiene un problema, es adicta a las responsabilidades y encima se siente culpable por no ser la perfecta pornochacha esperando a su marido en lencería picante para hacerle el salto del tigre después de una jornada maratoniana en la que Elena hace cuidadora, psicóloga, maestra, enfermera, cocinera, limpiadora y profesional.

No puedo evitar decirle a Elena que tengo la solución a sus problemas, debe comprar un almanaque de chicas playboy, de esos que están en los más reputados talleres de mecánica. Lo puede envolver bonito y regalarle el almanaque y un práctico manual de masturbación,seguro que él no se pone excusas como me duele la cabeza, estoy cansado y disfruta de lo lindo,solo, que es como está Elena con todo lo demás (niños, casa...)

La verdad es que cada vez tengo una menor tolerancia al egoísmo, me causa urticaria escuchar a Elena y a otras muchas mujeres hablar de ellas mismas como muñecas hinchables, el sexo es importante chicas, pero no es una obligación, si estás agotada y convives con un hombre que no aporta, que no comparte las tareas, que no cría a sus hijos y que además te exige que estés perfecta, sexy, complaciente y otras mil sandeces más, pues no, no te sientas culpable joder... No eres una muñeca hinchable, no naciste para que nadie se masturbe en ti, si un hombre te ama se encarga de demostrártelo con acciones, no te exige, te trata como una igual y entiende que no eres una máquina.

Has nacido para que te hagan el amor.

Lo peor de esta sociedad enferma no es lo que los hombres esperan de nosotras es lo que nosotras nos hacemos, escuchar a muchas mujeres decir que tienen que darle a sus hombres lo que necesitan para que no busquen a otra.

Un hombre de estos por mi se puede buscar a otra ya mismo, yo le ayudo.

Si un hombre es infiel escuchamos eso de está buscando fuera lo que no tiene en casa y cuando es ella la infiel escuchamos es una puta.

No somos esclavas, no tenemos que criar solas estando en pareja, la casa se ensucia para todos y todos tenemos que limpiar. El peso del hogar y el peso de la vida debe ser compartido para que ambos tengan energía para cuidarse, para mimarse, para hacer el amor o para follar sin más.

Los hombres deberían preguntarse por qué las mujeres están cansadas después de tener hijos ¿quizás es porque se ven enfrentando solas una tarea que es gratificante y agotadora como es la crianza?

Estamos perpetuando los estereotipos machistas que han apagado el brillo de muchas mujeres, es hora de despertar, de hacer el camino juntos sin que ninguna de las partes se sienta utilizada.

Hombres y mujeres tenemos las mismas necesidades, los mismos miedos, las mismas esperanzas, una mayor empatia, una compasión activa y sobre todo una mayor generosidad logrará que tengamos relaciones mucho más plenas y enriquecedoras.

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Si no le das lo que necesita se buscará a otra, las perlas del machismo
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