Los dueños de la perra Maya se han visto obligados a permanecer de manera repentina desde el domingo 28 de agosto en el Hospital General Universitario de Elda (Alicante). Desde ese momento, la mascota no ha abandonado la puerta del lugar, esperando a marcharse junto a sus amos.

Sandra y su padre Manuel viajaban en coche la semana pasada para regresar a su casa, en Barcelona, junto a su mascota Maya. Sus vacaciones en Granada habían terminado y recorrían el país hasta llegar a su destino. Un ataque de apendicitis de la hija obligó a que terminaran visitando el servicio de urgencias del Hospital General Universitario de Elda. La joven de 22 años permanece desde entonces ingresada en el centro.

Ante la imposibilidad de entrar junto al perro en el hospital, ya que la normativa sanitaria así lo impone, Maya se quedó en la puerta mientras los médicos atendían a Sandra. "Aunque lleva correa, no está atada, pero no se ha movido de su sitio", comenta el padre a Verne en conversación telefónica, a la espera de que este viernes su hija reciba el alta médica y puedan regresar a su hogar.

"Su presencia no ha supuesto un problema. Todo lo contrario. Desde los trabajadores hasta el resto de pacientes están encantados con ella", dice Juana Requena, subdirectora médica del centro. Según las palabras de la que es una de las responsables del hospital, Maya permanece en un rincón con su agua y su comida, duerme allí y no molesta a nadie. Según su testimonio, está perfectamente cuidada por Manuel, quien reparte su tiempo entre su hija y su mascota y recibe ayuda de algunos de los trabajadores del lugar para atender al animal.

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Maya, la perra que lleva cuatro días esperando a sus dueños a las puertas de un hospital alicantino
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