Monsanto aterriza con fuerza en España, lo que nos faltaba para jodernos a base de bien pero en fin, en este país ya no protestamos por nada, solo pensamos en el sueldo de mierda inmediato que va a dejar Monsanto, da igual que nos envenene, da igual, si hemos elegido a gi........ para gobernar ¿qué se puede esperar?

Las aguas turbias de la agricultura mundial siguen sin cambiar y no lo harán mientras que las legislaciones permitan el uso de sustancias cuyos efectos no han sido estudiados a largo plazo o en conjunto con otras sustancias (cómo realmente se usan en los campos de cultivo). Por el momento lo único que la regulación de ciertos químicos representa es una legalización de venenos con repercusiones desconocidas que sólo beneficia a las multinacionales.

“Me hubiera sentido insultado si me hubieran llamado ambientalista hace unos años. Pero lo que antes hubiera considerado un punto de vista extremo, ahora comienzo a pensar: Esas personas, con sus protestas y puños al aire, realmente sabían algo. Quizá solo se habían adelantado al llamado de la campana.” Refleja Adee.

Es cierto, lo que algunos apicultores, agricultores y consumidores sentían era una actitud exagerada al uso de pesticidas por parte de los ambientalistas se ha convertido en una realidad. Colectivamente hemos cosechado una conciencia de indiferencia y nos hemos enajenado de la manera en que se producen nuestros alimentos. Hemos dejado que mafias internacionales dominen nuestra nutrición y hemos sido testigos pasivos mientras compañías como Monsanto se adueñan de aquellos que buscan posibles soluciones al problema. Para ser parte de la solución debemos dejar nuestra cómoda pasividad a un lado y comenzar a consumir más productos orgánicos, y si es posible, nacionales.

Respiramos veneno, las abejas nos alertan
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