Cabellut ha expuesto su obra en Nueva York, Dubái, Londres o Hong Kong. Sin embargo, es completamente desconocida en España. ¿Por qué? Ni ella misma es capaz de darnos una explicación: “La verdad es que no lo entiendo. Mi arte es muy español y yo soy profundamente española. Siempre en todo el mundo me presentan como la pintora española. Pero en mi casa, España, todavía no reconocen mi nombre”.

Tal vez la explicación esté en la durísima infancia que tuvo en Barcelona y que acabó llevándola a vivir a Holanda. Nació en 1961 en una barriada gitana de la Ciudad Condal. De su padre nunca supo nada y su madre, prostituta, la abandonó cuando solo tenía tres meses. Fue su abuela quien la crió pero, eso sí, a su manera, porque no la dejaba ir a la escuela. Vivió en la calle, pidiendo limosna por Las Ramblas o en el mercado de la Boquería hasta que la anciana murió, y fue internada con ocho años en un orfanato.

Su madre fue una prostituta barcelonesa que la abandonó a los tres meses. Vivió en la calle, pidiendo limosna por Las Ramblas

Su pesadilla terminó a los 13 años, cuando una familia adinerada decidió adoptarla y le cambió la vida. A pesar de ser analfabeta y disléxica, alcanzó pronto el nivel de sus compañeros de clase. La vocación artística le llegó el día en que sus nuevos padres la llevaron a Madrid a ver el Museo del Prado. Allí decidió que quería ser pintora y, tras varios años con profesores particulares de dibujo, entró en la Gerrit Rietveld Academy de Holanda, país donde acabó por fijar su residencia y en el que ha logrado un éxito mundial.

Cabellut, la indigente que se convirtió en la artista nacional más cotizada del mundo
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