No sé si Con tal de verte volar es un libro de amor o desamor, aunque quizás eso no importe mucho. Lo que sí sé es que el poeta estuvo (está) profundamente enamorado y este es un homenaje a un amor ya perdido, pero no olvidado. Como os decía, no sé si hay más amor entre sus líneas que desamor, es difícil saberlo cuando estos dos términos tan opuestos se mezclan y confunden en la poesía. No hay amor sin desamor y viceversa. Al menos Miguel Gene lo tiene claro: él solo quiere verla volar. Es una actitud bonita frente a un desengaño. 

Este poema me parece que condensa la esencia de Gene y de este poemario:

“Estás loca.

Hay que estar realmente loca

para querer perder la cabeza

de esa forma tan auténticamente salvaje

con alguien

o por alguien

que no es capaz de cuidar la suya propia.

Eres

valientemente suicida,

atrevidamente kamikaze,

y lo único que te atrae de la vida

es estrellar tu muerte contra el amor

de algo

o de alguien.

Querer es mucho más importante

que las consecuencias.

Y qué guapa estás

sonriendo a pedazos;

y qué idiota fui

al querer reconstruirte.”

Un amor loco, casi adolescente y excesivo. Un amor que pide todo y nada a la vez. Un amor que lo tiene todo y al segundo se queda en nada. Así es este amor: efímero y duradero. Gene sabe lo que hace, sabe lo que quiere transmitir, es bueno con las palabras y parece que los versos son su mejor forma de expresión. Habrá que estar pendiente de lo que escriba en un futuro, a ver con qué nos sorprende.

 

Recomendación de Librosyliteratura.es, escrita por Victoria Mera 

 

Reseña del editor

 

Con tal de verte volar es un homenaje a las alas que dirigen tu vuelo hasta donde solo se escucha el grito de la libertad, de la mujer libre.

«Escribo este libro
porque no sé fabricar bombas nucleares
y, después de todo,
algo tendré que lanzarte.»

Desde Madrid al cielo, únicamente pasando por el quinto piso de la calle en la que dijimos nuestro primer «Siempre» en formato poema. Nunca supe cómo despedirme y ahora he encontrado la manera: mirando al cielo, sabiendo que nunca más volveré a verte volar, pero sonriendo porque sé que estás por ahí, pareciéndote al sol, siendo mi luz.

 

 

Con tal de verte volar
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