La cultura del odio.

No hay cosa más rentable que el hecho de que te detestes a ti misma.

Que te rechaces.

Que te des asco.

Porque tú tienes que vivir contigo mismo siempre.

Día tras día.

Y si no soportas tu cuerpo, gastarás tiempo en cambiarlo.

Pero sobre todo invertirás dinero.

Intentando corregirte.

Así, las industrias, intervienen la psique.

Cogen un modelo de belleza que solo existe en un 1% de la población y lo instauran como norma.

Ítaca ya no es un espacio en el horizonte.

Ahora son unos muslos sin celulitis.

Nos han expropiado la piel y ahora tenemos que pagar cuotas para que nos la devuelvan distorsionada.

Más bella, dicen.

Como si la piel no fuera ya hermosa de por sí por contenerte.

A ti.

De cómo algunos nos crearon complejos para enriquecerse con ellos.

Con nuestro sufrimiento.

Haciendo que libráramos una batalla contra nosotras mismas.

Contra el tiempo.

Y contra la naturaleza.

Bombardeándonos con mensajes contradictorios e irreales.

Que nos causan sufrimiento.

Y que nos hacen caernos una y otra vez.

Y el resto que hace leña del árbol caído.

Y se une a la mayoría para insultar.

Para que el otro quiera taparse y desaparecer.

¿Cuántas veces has contribuido a que otro ser humano se sienta mal por habitar el cuerpo que tiene?

Claro.

Porque si señalo al otro como deforme entonces es que yo me encuentro en los límites de lo normal, ¿no?

Lo único que queremos todas es ser amadas.

Desde un perro en una jaula.

Hasta una chica que separa el jersey de su barriga cada dos segundos para que no se marque.

Esa es la puta mierda que hacemos al resto.

Hacer que se detesten para que quieran cambiar.

Porque no vale con estar, no.

No vale con levantarse todas las mañanas y leer la herida del mundo, no.

No es suficiente con lidiar con la familia, con las instituciones, con el trabajo, no.

Encima tenemos que sentirnos a disgusto con nuestro físico.

Algunas tenemos que perder para que otros ganen.

No te corrijas.

No hay nada que corregir.

Hazte un favor.

Búscate alguien lindo, alguien bonita.

Que haya entendido que la perfección es seguir con vida.

Alguien que te muerda bien el milagro.

Que vea en ti un lugar que no quiere modificar.

Que admire cada historia.

Cada surco.

Cada hueco, cicatriz y poro.

Que quiera llegar lo más hondo posible.

Porque nunca llegaremos a conocernos.

Pero nos podemos acompañar con afecto.

No permitas nunca que te hablen mal de tu lugar en el mundo.

Porque, joder, solo lo vas a pisar por una vez.

Elige alguien que llene de existencias tu cuerpo.

Para que la próxima vez que un anuncio te diga que tienes el culo gordo.

Digas: A mí ya no me engañas. Que te jodan.

¿Te imaginas un ejército de personas contentas con lo que tienen?

Sé una chica valiente.

Como Lena y sus chicas imperfectas y maravillosamente locas.

Que nos dejan un rastro de verdad.

Esto es lo que hay.

Esto es lo que soy.

Y ha de bastar.

Y si tu cerebro programado por el deseo comercial es incapaz de excitarse con todo lo que tengo que ofrecerte.

Si me ves "fea" con esta casa que me dieron mis padres.

Es que eres un desagraciado, una pobre diabla, que no se entera de nada.

Porque solo por no haber muerto intentándolo una y otra vez.

Por aguantar.

A pesar de todos.

Nos lo merecemos todo.

 

Facebook: Roy Galán

No hay cosa más rentable que el hecho de que te detestes a ti misma.
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