Pequeños amores míos,

Aclaremos algo: No me podría importar menos que vayan a la universidad. De hecho, hay una parte de mi que desea que hagan todo menos eso al salir de la secundaria.

Personalmente prefiero que agarren sus mochilas y se fueran a Siberia a dedo, comenzaran un negocio haciendo jabones naturales, hicieran un voluntariado en Haití, lo que sea.

 

Se los digo como “una fanática de las buenas notas”, como me decía su tía Mandy. Puede que sea difícil de imaginar ahora, pero en su momento solía ser una alumna de excelencia desagradable que se frustraba tremendamente si no obtenía la mejor nota y una estrellita de oro.

 

 

Fui a la universidad, conseguí ese diploma, recibí los honores por salir la mejor del curso, y les estoy diciendo por experiencia propia: no representa ningún carajo la educación real que recibí, todo el potencial que tengo o mi valor en esta sociedad.

 

Ustedes tres son los niños más brillantes, generosos, determinados y burbujeantes que conozco.

Pero también han sido los dolores más grandes de cabeza que he podido tener con su deseo de cuestionar todo y cualquier cosa (incluyendo, por supuesto, a mí 50 veces al día), y su feroz independencia y determinación demuestran que realmente no me necesitan demasiado – y quiero que sepan que no cambiaría eso por nada del mundo.

Espero con todo mi corazón que cuando crezcan tomen decisiones que siempre consideren estas características.

El sólo pensamiento de que ustedes se apunten a la universidad sólo porque “así se supone que deben ser las cosas”, y voluntariamente paguen miles de dólares por intentar calzar en un sistema donde su educación está confinada a una sala de cuatro paredes… hace que se me revuelva el estómago.

Donde se supone que un pedazo de papel y una fiesta al final hará que se sientan como que han llegado a un destino o están comenzando su viaje hacia algo que “valga la pena”. Ustedes son más que todo eso.

 

Por favor dense cuenta de que sus oportunidades de educarse de forma enriquecedora son infinitas.

Yo fui a la universidad para hacer a mi madre y a mi padre felices, para que sintieran que hicieron “un buen trabajo” conmigo. Por favor nunca decidan ir a la universidad sólo porque piensan que me hará feliz u orgullosa. Ya estoy feliz. Ya estoy orgullosa.

Mi único deseo para su educación es esta:

Espero que hagan cosas que “parezcan irracionales pero propulsadas por su gran pasión”, como tomarse un avión a Perú para intentar encontrar a ese chico que conocieron durante 15 minutos en un sendero y que no pueden sacarse de la cabeza o del corazón.

Espero que alguna vez les rompan el corazón fuertemente, para que aprendan cuán grande es su corazón y también cuán resiliente es.

 

Espero que se den cuenta de que hay un millón de formas de financiarse y que les importe un carajo lo que yo o cualquier otra persona pueda pensar de sus elecciones de carrera.

Si vender cabras, o ser un ejecutivo de cuentas, o vender cocos en una playa de indonesia o vender bienes raíces los hace felices entonces, ¡denle!

Espero que tengan suficiente respeto por sí mismos y la valentía de renunciar a algo que no les satisfaga o no les haga sentir vivos.

Espero que aprendan a no sólo abrazar sino a celebrar el valor de la pasión y la espontaneidad.

 

Espero que aprendan el placer de cuánta felicidad puedes experimentar al hacer a otras personas felices.

Que hagan muchas cosas en su vida con el simple pensamiento ¿Por qué no? Esa es una razón completamente válida. Hagan las cosas con el corazón, no sólo con la cabeza.

No se sientan intimidados por sus ídolos, son personas iguales que tú que se han atrevido a buscar sus sueños. Contáctenlas, envíenles un e-mail, escríbanles por Twitter, es más invítenlos a tomarse un café.

 

No teman al rechazo o al fracaso. Atrévanse. Busquen la vida que quieren. No se conformen nunca. Tendrán no sólo grandes experiencias sino hermosas historias por contar.

Conozcan el gran valor y las grandes lecciones que se pueden llevar de vivir una vida interesante y verdadera consigo mismos, no importa el camino que escojan para lograr eso. En mis ojos serán las personas más realizadas que conozco en esta vida.

Es por eso hijos míos, que no me podría importar menos que vayan a la universidad, pero si es lo que realmente desean y lo hacen con todo el corazón, entonces ¡denle!

Inspirado en la carta de Cathy Brown:  Matador Network

No Me Podría Importar Menos Si Van a La Universidad, Potente Carta De Una Madre a Sus Hijos
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