El fantasma de las pestes del pasado vuelve con la virulencia viralizada propia de los tiempos. Los hospitales están colapsados, el personal sanitario enfermo, las UCIs repletas, ya no hay alcohol ni mascarillas en las farmacias, colegios cerrados, vuelos suspendidos, fronteras controladas, parlamentos y juzgados en servicios mínimos, cuarentenas, contagios, enfermos y muertos. Expectación sobre qué ocurrirá mañana, esperando la vacuna contra el Covid 19.

Nos llama la atención que en una situación de alarma como la que estamos viviendo solo hablemos de la PLATA COLOIDAL quienes nos dedicamos a las terapias complementarias. Como lo considero un CASO DE CONCIENCIA, reproduzco a continuación un capítulo de mi próximo libro –a punto de publicación— “Sanar como sea”. En el redactado que reproduzco doy unas pinceladas sobre la plata coloidal a lo largo de la historia, así como los estudios realizados y sus aplicaciones en la actualidad. En estos momentos, conviene tener en el botiquín este componente que puede salvarnos la vida. Es bueno conocerlo.

Cinco mil años atrás, civilizaciones como la china, la griega o la romana sabían que la plata inhibía el desarrollo de ciertos microorganismos que estropeaban los alimentos. Por eso se utilizaba este metal en la fabricación de utensilios de cocina y vasijas. Herodoto, considerado el padre de la Historia, refiere que el rey de los persas, Ciro, llevaba una mula cargada con vasijas de plata donde transportaba agua hervida para su consumo. Se cuenta también que los primeros pobladores de la conquista del Oeste americano introducían monedas de plata en los recipientes de leche para conservarla en buen estado. Curiosamente, y dando un salto a nuestro presente, la NASA emplea la plata coloidal en los viajes interespaciales para esterilizar el agua reciclada a bordo de las naves. Las propiedades terapéuticas de la plata se conocen desde la antigüedad. La Medicina Tradicional China la ha empleado a lo largo del tiempo, sola o combinada con otras sustancias, para prevenir y tratar infecciones, incluso como agente rejuvenecedor en pacientes debilitados por la enfermedad o por la edad. La Medicina Ayurvédica la utilizaba en el tratamiento de afecciones hepáticas y para “refrescar mente, emociones y cuerpo en padecimientos tales como neuritis y neuralgia, inflamaciones de las membranas mucosas, enfermedades del sistema reproductor y mentales. Es asimismo afrodisíaca y útil en casos de debilidad”. El gran Hipócrates también sabía que era un excelente germicida.

La plata coloidal es un superantibiótico natural que los médicos empleaban para cicatrizar heridas y quemaduras y tratar decenas de enfermedades provocadas por hongos, virus o bacterias desde hace unos 150 años. Tras la Segunda Guerra Mundial, la plata coloidal fue quedando en desuso, por un lado, a causa del encarecimiento del metal y los costes de producción y, por otro a que la industria farmacéutica empezó a comercializar los antibióticos.

Hace unos años hubo un intento de rescatarla del olvido y se hicieron estudios muy favorables destacando sus múltiples cualidades, lo cual supuso su vuelta a los botiquines de las casas. Pero el imperio farmacéutico acabó presionando para que se prohibiera su uso interno, cosa totalmente fiel al modus operandi de estos monopolios de los fármacos, si tenemos en cuenta que es capaz de eliminar más de 650 especies de microbios patógenos en un minuto, es decir, que miles de medicamentos se harían innecesarios. En la actualidad, solo está permitida su comercialización para uso tópico. También se autoriza su uso en oligoterapia, de acuerdo a los postulados de la Espagiria, el método alquímico de Paracelso, que en dosis elevadas puede producir argiria o coloración permanente de la piel y las mucosas. La mayoría de los médicos alopáticos desconocen las cualidades de la plata coloidal. Alegan que no existe bibliografía, pero no es así. Quizá no aparezca en tal o cual revista, pero muchos profesionales, sobre todo de fuera de España, prescriben la plata en sus consultas y tienen muy buenos resultados, algunos con casos espectaculares y los suelen publicar en los centros donde investigan. Aquí damos algunas referencias, pero antes veamos qué es la plata coloidal.

Es incolora e insípida, no tiene contraindicaciones y no interfiere con ningún medicamento. Algunos de los textos que vemos en internet –publicidad engañosa en contra—vienen de parte de profesionales de la salud, que ni conocen sus propiedades ni la han utilizado en sus consultas, porque oficialmente y como hemos expresado, solo se permite su uso tópico. Así, aparece información alertando sobre manchas de color oscuro en la piel, pero nada de eso produce la plata coloidal. Debemos estar claros que se están refiriendo –sabiéndolo o no—al nitrato de plata, al cloruro de plata, al  sulfuro de plata y al óxido de plata. La plata coloidal no es nada de eso.

Sus propiedades se vienen publicando en revistas científicas desde hace varias décadas. En 1914, la revista The Lancet publicó los resultados de un estudio con plata coloidal llevado a cabo por el doctor norteamericano Henry Crookes, en el que se demostraba su potente poder germicida, sin ningún tipo de contraindicación para el organismo. Estas fueron sus palabras al respecto: “No conozco ningún microbio que no haya podido ser eliminado en laboratorio con plata coloidal en un lapso de seis minutos, sin efectos secundarios negativos, aun utilizando las concentraciones más altas”. Esto es tremendamente esperanzador, pero hay más investigaciones. Recientemente, la Universidad de California de Los Angeles (UCLA) confirma que bastan esos seis minutos, o incluso menos, para que el germen quede eliminado definitivamente. La función de la plata es inactivar las enzimas que estos organismos –hongos, bacterias, virus, levaduras y otros microorganismos— utilizan para su metabolismo del oxígeno, es decir, no pueden respirar y mueren, no solo los organismos adultos sino sus formas pleomórficas o mutantes en su fase de huevo, impidiendo de esta manera que el microorganismo desarrolle mecanismos de resistencia, cosa que sí ocurre con los antibióticos sintéticos. Las células del sistema reticuloendotelial, que forman parte del sistema inmunitario, son las encargadas de expulsar los gérmenes muertos. Estamos hablando de 650 tipos de gérmenes, entre ellos, los streptococcus pyogenes, staphylococcus aureus, neisseeria gonorrea, garnerella vaginalis, salmonela typhi y otros microbios patógenos entéricos, así como la candida albicans, la candida globata y la melassezia furfur. Se puede concluir,  por tanto, que la plata coloidal es un potente germicida de amplio espectro, como también demostró el doctor Larry C. Ford, investigador de la misma universidad, opinión que también comparte el boquímico e investigador de la Universidad de Saint Louis, doctor Harry Margraf: “La plata coloidal es, sin duda, el mejor y más versátil combatiente de gérmenes que tenemos”. Según el Brigham Young University (Utah, EE.UU.) elimina incluso el temible VIH, causante del virus del sida.

La plata coloidal fortalece el sistema inmunitario y previene muchas dolencias, sobre todo las de tipo infeccioso. El cirujano ortopédico e investigador, doctor Robert O. Becker, uno de los pioneros en el resurgimiento de la plata en aplicaciones médicas asegura que “la deficiencia de plata es responsable del funcionamiento incorrecto del sistema inmune”. En un estudio publicado en 1978 declara: “Gracias a la investigación de mente abierta, la plata coloidal está emergiendo como una maravilla de la medicina moderna. Un antibiótico puede matar quizá a una docena de organismos patógenos diversos, pero la plata mata alrededor de 650 y sin que se generen mutaciones resistentes. Es más, además de acabar con los microorganismos causantes de decenas de enfermedades, la plata coloidal estimula de forma notable el sistema de defensas del cuerpo humano”. Por todo esto, los expertos se atreven a postular que tomar plata coloidal diariamente genera un segundo sistema de defensas, aumentando los glóbulos blancos en la sangre, reduciendo toxinas y aportando energía y vitalidad.

El doctor Becker descubrió que la plata coloidal estimula el crecimiento de los huesos y la regeneración de los tejidos circundantes. En el caso de fracturas, la recuperación se realiza en la mitad de tiempo. Por su capacidad regeneradora de tejidos, es muy útil en casos de heridas y quemaduras. De hecho, en las secciones de quemados se emplea la plata como uso tópico y en apósitos y láminas creados para ese fin. En muchos casos no suele quedar señal de la cicatriz. Enfermos con “pie diabético”, a punto de ser amputados han visto recuperar completamente el tejido de sus pies. En los años ochenta del siglo pasado, el doctor Becker empezó una investigación sobre la posible capacidad de la plata coloidal en la remisión de las células tumorales, pero le retiraron de inmediato las subvenciones para la investigación y se vio obligado a cerrar su laboratorio.

El doctor sueco Bjorn Nordestrom del Instituto Karolinska de Estocolmo trabaja con enfermos de cáncer, algunos desahuciados, y ha publicado varios casos. Uno de los pioneros en la investigación del cáncer, Gary Smith, afirma que “cuando la plata está presente, las células cancerosas son diferenciadas y el cuerpo restablecido”.

En síntesis, aparte de los casos extremos de cáncer o sida, la plata ingerida funciona muy bien como reconstituyente general del organismo, alivia la inflamación, mejora la digestión, fortalece el sistema inmunitario, restaura la energía y hace que la persona se sienta más vital. De manera tópica, es muy eficaz como antiséptico, para eliminar verrugas y acné, para hacer enjuagues, como colirio para descansar los ojos y en casos de conjuntivitis, ácaros de pestañas y otras afecciones oculares. También se puede pulverizar en los genitales y como desodorante, ya que el mal olor es causado por bacterias. En caso de bronquitis o neumonías, resultan muy beneficiosas las nebulizaciones. Estas se pueden realizar también con una mezcla de plata coloidal y agua de mar.

En la concentración adecuada no tiene contraindicaciones. No obstante, la dosis debe establecerla un terapeuta especialista en plata coloidal, pues no es lo mismo tratar un cáncer que una jaqueca. Debe tomarse en ayunas. Se mantiene debajo de la lengua unos treinta segundos para que pase rápidamente al torrente sanguíneo, a continuación se hacen unas gárgaras y se traga. Se deben esperar cinco minutos para ingerir bebidas o alimentos.

 
 

Como norma, se desaconseja en los tres primeros meses de embarazo, sobre todo si va formulada con aloe. A partir del tercer mes es muy beneficiosa para el bebé y para la madre, tanto durante la gestación como en el parto y también en la lactancia. No interfiere con ningún medicamento. La única precaución es mantener los niveles de selenio, pues pueden descender, lo cual se solventa con la ingestión de alimentos ricos en este elemento, como nueces, trigo, ajo, pipas de girasol o tomándolo como suplemento.

La plata coloidal debe almacenarse en un recipiente de cristal color ámbar, fuera de la nevera, en un lugar seco y alejado al menos dos metros de ordenadores, imanes o máquinas, pues se podrían descargar las nanopartículas y perder su efecto.

Estamos ante un redescubrimiento revolucionario que, además podemos aprender a prepararlo en casa. Pero no debemos tomar al pie de la letra las “recetas” de internet, porque la plata de los joyeros que se recomienda no es pura, por tanto no es idónea para fabricar el preparado. Por tanto, los kits que se adquieren online, con sus instrucciones para fabricar el producto en casa, tampoco son muy recomendables, porque las varillas de plata no tienen la pureza requerida.  Debe ser plata 999.

Yo creo que es una gran irresponsabilidad no hacer un intento con la plata coloidal. Nuestras vidas son más importantes que los intereses de la Bigpharma. Por favor…

(Capítulo de mi libro “Sanar como sea”, de próxima aparición).

Magdalena Del Alamo

 

PLATA COLOIDAL, UN SUPERANTIBIÓTICO NATURAL QUE TAMBIÉN PUEDE CON EL CORONAVIRUS
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