Alguna vez me ha pasado que un bebé lloraba y yo estaba cerca, y si las normas sociales no lo prohibieran, me habría descubierto un pecho y le habría dado de mamar, es lo más natural del mundo. Sin embargo ahora, y para mucha gente sería un acto que levantaría ampollas y sentaría muy mal.
 
Hacemos inconscientemente muchas barbaridades contra nosotros mismos y contra la naturaleza con un descaro y una naturalidad evidentes, y todo el mundo lo da por bueno, y actos tan naturales como compartir lactancia y compartir amor, consuelo, ternura, cuidando a los hijos de todos como un clan, perpetuando los lazos protectores de la comunidad hacia los niños, son censurados, condenados y rechazados.
 
 Muchísimas  madres que amamantan o han amamantado, en presencia de un lactante que llora les sale instintivamente el ofrecerle el pecho. Aunque al final se  reprimen por temor al que dirán, pero las ganas ahí están y creo que tienen que ver con esa misma necesidad biológica para perpetuar y proteger la especie.
 
Nuestros  pezones sirven de consuelo y nutren, no sólo durante la lactancia ni exclusivamente para nuestros bebés, más madres  abuelas, amigas, tías ofrecerían ese consuelo espontáneo a los bebés de sus hijas, amigas o hermanas entonces habría menos viajes urgentes a la farmacia a comprar objetos de plástico que les consueles o  ese chupete perdido, sustituto del pezón de su madre .
 
La lactancia compartida ha sido norma natural durante casi toda la historia de la humanidad, y sigue vigente en muchos pueblos que aún no se han deshumanizado aceptando como normal y sano que nuestros hijos vivan rodeados de consueños de silicona...
 
Os dejo con un precioso video, me ha encantado muchísimo !!!
 
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