Chantaje emocional

Chantaje emocional El chantaje emocional es un método de manipulación por medio de la cual se nos amenaza a fin de obtener algo valiéndose de nuestros sentimientos. El chantaje emocional puede venir de cualquier persona, pero es común que sea de

alguien cercano, un familiar, un amigo o una autoridad.

La persona que lleva a cabo el chantaje emocional suele ser una persona cercana pues conoce nuestras debilidades, aquello que apreciamos y atesoramos y lo usa a su favor para obtener lo que desea. Amenaza con romper la armonía de lo que apreciamos, y quitarnos lo que más amamos.

 

¿Cómo enfrentarnos a los chantajes emocionales? Pues la verdad es que no lo sé, sinceramente no sé cuál es el camino correcto, pero intuyo que el camino es difícil y hay que ser fuerte.

 

El chantaje emocional es una forma de control, que utiliza la culpa y otros sentimientos, para lograr que la gente actúe de acuerdo a los deseos del manipulador. El mensaje oculto es: “Si no me das lo que deseo, vas a sufrir o eres muy malo y egoista, porque me haces sufrir a mí”.

 

El chantaje emocional se da a cualquier edad, (lo empezamos a ver en niños pequeños) y se utiliza en cualquier tipo de relaciones (familiares, sociales y laborales).

Sin embargo, causa grandes daños en las relaciones, por lo que es importante:

  • Si lo utilizamos nosotros, aprender formas más adecuadas de pedir y expresar nuestros deseos, sentimientos y preferencias.

  • Si lo usan con nosotros, evitar ser víctimas de él.

Cuando nos chantajean emocionalmente, nos sentimos atrapados porque:

  • Por un lado, si cedemos, nos sentimos molestos y enojados con la persona que nos está manipulando y con nosotros mismos y el resentimiento se va acumulando.

El chantajista emocional no actúa por maldad.
Si bien es egoísta, es sumamente inseguro y tiene miedo perder el cariño y la atención de la gente que lo rodea.

Las relaciones en donde se da una manipulación emocional, pueden mantenerse cerca físicamente, sobre todo si son entre padres e hijos, pero emocionalmente acaban separadas por el enojo y el resentimiento y no vale la pena.


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