La historia y los mensajes de esta increíble mujer (médica-psiquiatra suiza que vivió en EEUU) nos pueden dar las claves para sanar o mejorar nuestra vida, para entender porqué estamos aquí, aprovechar mejor nuestro tiempo, saber cómo es el proceso de dejarla y lo que viene a continuación.

 

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Esta mujer no ganó el premio Nobel de la Paz, ni su muerte fue el encabezado de los informativos, sin embargo su trabajo, influencia y legado ha transformado nuestra sociedad.

Fue pionera en el movimiento de cuidados paliativos y del estudio de la muerte y fue una de las voces que desde el mundo científico defendió con más vehemencia la idea de que la consciencia sobrevive al fin del cuerpo físico.

Hay dos cosas que se hacen condenadamente mal en nuestro mundo: NACER y MORIR. En muchísimos casos sin conciencia, sin respeto, sin sinceridad, sin ningún sentido de trascendencia, totalmente medicalizado, en la soledad y frialdad de hospitales y no al calor de los seres queridos.
Del nacer nos ocuparemos otro día, hoy hablaremos del morir.
Porque en un mundo que vive de espaldas a la muerte, Elisabeth Kübler-Ross vino a descifrar, explicar y dignificar este tránsito.

“Morir es tan natural como nacer y crecer,
pero el materialismo de nuestra cultura ha convertido
este último acto de desarrollo en algo aterrador.”

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