“El hombre ha de ser libre, libre y valiente. Libre hasta la definición de libertad. Valiente, pues el temor nace de la ignorancia. Es una vergüenza para el hombre que su tranquilidad en una época peligrosa se derive de la presunción de que... pertenece a una clase protegida; o que busque una paz temporal, apartando sus pensamientos de la política o de las cuestiones engorrosas, ocultando su cabeza como el avestruz. El mundo es de quien puede ver. Creer en nuestra propia visión; creer que lo que es verdadero para uno en la intimidad del corazón es verdadero para todos los hombres: ese es el genio. Una persona se realiza cuando ha puesto el corazón en su obra y ha hecho todo lo que ha podido; pero lo que ha hecho o dicho de otro modo no le dará sosiego. Es una liberación que no libera. Confía en ti mismo. No somos menores de edad ni impedidos metidos en un refugio, ni cobardes que huyen ante una revolución, sino guías, benefactores, héroes. Mi vida no es una apología, sino una vida, existe por sí misma y no como un espectáculo. Lo que he de hacer es lo que me concierne, lo que me importa. Esta regla sirve para establecer una distinción completa entre la grandeza y la mediocridad. El hombre ha de saber qué clase de juego de la gallina ciega es ese de la conformidad. Supongamos que tenemos que contradecirnos, ¿y qué? Vivir siempre un nuevo día. La necia coherencia es el fantasma de las mentes opacadas, adoradas por los estadistas y filósofos de poca monta. A un alma grande la coherencia le trae sin cuidado. Represento a la humanidad, y aunque quisiera hacerla amable, más quisiera hacerla verdadera. Cada hombre verdadero es una causa”.

(R.W. Emerson)aqui
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