El tío Jesús dona 80.000 euros para la guardería del pueblo
10 jun. 2019Un vecino de Piornal (Cáceres) cede sus ahorros y rebautiza el centro infantil como Jesús y Sabina, en memoria de su esposa fallecida.
A Jesús no le falta de nada, ni siquiera salud, a sus 88 años, y si algo le sobra es dinero: acaba de donar 80.000 euros para la guardería de Piornal.
“Me dijeron el señor alcalde y la directora de la residencia que sería bueno para la guardería y bien contento que me he quedado. El dinero no me falta”, dice rumboso por teléfono desde el geriátrico de este pueblo cacereño. El centro de educación infantil se llama ahora Jesús y Sabina. “Lo he hecho por ella”, dice.
El matrimonio no pudo tener hijos, aunque bien que les hubiera gustado. Por eso, muerta la mujer hace unos tres años, los ahorros han rebautizado una guardería que antes se dedicó a Gloria Fuertes. Pensando en Sabina, Jesús llora al otro lado del teléfono: “Era muy noble y de muy buen pensamiento. Nunca discutíamos”. Más sereno, dirá luego: “Yo le contaba todo lo que pasaba y ella me lo aceptaba. Un día me dijo que si me iba por ahí... y tenía alguna amiga... y aquella quedaba embarazada pues que le ofreciera bien de perras y nos traíamos al niño, pero no salió la cosa”. En fin, un vientre de alquiler a la antigua. Después pensaron en la adopción, pero la mala experiencia de un amigo les hizo desistir: “Se me quitó la moral”.
Piornal es el pueblo más alto de Extremadura, unos 1.200 metros sobre el nivel del mar donde blanquean copiosas nevadas cada invierno —“alguna vez nos ha tocado salir por el balcón porque por la puerta no se podía”—. Allí se crían “cerezos, castaños, olivos”. Pero Jesús se dedicó también a la madera. Manipuló una máquina y ganó tanto en eficacia que los tablones salían “lisos como una plancha”. “Así que los carpinteros me los compraban a mí, no tenían que ir a la fábrica. Tuve muchos clientes, hice bien de dinero, más que con el campo, mucho más, dónde va a parar”.
La guardería linda con la residencia de ancianos donde come y duerme Jesús. “Yo hablo mucho con los niños, ya me conocen y me dan besos, me llaman tío”.

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