Una nueva investigación publicada en Science of the Total Environment muestra que el 45% de los suelos de cultivo europeos contienen residuos de glifosato y su producto de degradación más tóxico, AMPA. Cabe recordar que el glifosato y su producto de degradación, AMPA contaminan el aire y las aguas y exponen a la población a un probable cancerígeno y disruptor hormonal.

El estudio, realizado conjuntamente por la Universidad Holandesa de Wageningen, los Laboratorios Rilkit y el Centro de Investigación de la Comisión Europea (JRC) revela que de las 317 muestras de suelo cultivable tomadas, el 42% contienen AMPA (Ácido aminometilfosfónico) y el 21% contienen glifosato, mientras que en el 18% de las muestras se encontraron residuos de ambos.

Estos dos tóxicos contaminan los suelos de los 11 Estados miembro evaluados. Las muestras representan diferentes suelos, condiciones climáticas y sistemas de cultivo. Los países del sur de Europa, especialmente Portugal, observan mayor concentración de glifosato en sus suelos.

Durante años se ha subestimado la capacidad del glifosato para dañar la fertilidad del suelo y la calidad de los cultivos.

Las concentraciones halladas en el estudio han demostrado ser tóxicas para organismos del suelo como lombrices, bacterias beneficiosas y hongos. Además, el glifosato debilita las defensas naturales de las plantas haciéndolas más susceptibles a las enfermedades (patógenos).

La salud del suelo es imprescindible para tener cultivos saludables, que resistan los ataques de plagas. Al destruir el suelo, el glifosato conduce a la necesidad de utilizar más pesticidas. Nuestros agricultores deben abandonar este círculo vicioso.

Un jurado en California ha condenado a Monsanto (actualmente Bayer) a indemnizar con 289 millones de dólares a un hombre que padece un cáncer terminal debido a su exposición a un producto de la multinacional que contiene el polémico herbicida glifosato, informaron medios locales.

El glifosato contamina el 45% de los suelos agrícolas europeos
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