En Eslovaquia 7.500 mujeres abortan cada año y los impulsores de la nueva ley creen que esta reducirá las intervenciones de embarazo en un 80%.

 

 

 

 

 

La norma, es la primera de este tipo en Europa y no tienen precedentes ni paralelismos en el continente, aunque si en Estados Unidos, donde alguno de los estados imponen obligaciones similares a la mujer con la intención de disuadirla o incluso penalizarla. Esta nueva ley prohíbe la publicidad de las clínicas para abortar y multas muy altas para quienes promocionen la interrupción voluntaria del embarazo y las mujeres que deseen abortar deberán someterse a una ecografía para ver y escuchar los latidos del feto antes de interrumpir el embarazo.

Organismos internacionales como Human Rights Watch, Amnistía Internacional o Marie Stopes International ya han catalogado como un atraso esta ley, sobre todo, porque las propuestas no suponen ni mucho menos más seguridad médica ni para la mujer ni para el feto. No hay motivos médicos que la apoyen. Amnistía Internacional ha emitido un comunicado que pide frenar esta ley, que viola los derechos básicos de las mujeres.

 

 

 

 

Hace una semana en una carta abierta firmada por más de treinta organizaciones, entre las que se encuentran las citadas Amnistía Internacional y Human Rights Watch, solicitaron la retirada de esa propuesta de ley por considerarla "regresiva". Afirmaron que no existe ninguna razón médica que aconseje a la mujer a ver y escuchar los latidos del feto antes de abortar y se remitieron a los dictámenes de la Corte Europea de Derechos Humanos.

 

Esta legislación es un claro intento de hacer retroceder los derechos reproductivos de las mujeres en Eslovaquia. Dañará la salud y el bienestar de las mujeres, obstaculizará su acceso a un aborto seguro y violará las obligaciones internacionales en materia de derechos humanos contraídas por Eslovaquia”, decía la organización en un comunicado donde insistía en que se trata de un pésimo precedente para Europa.

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