El agricultor burkinés utilizó técnicas ancestrales para revertir la desertificación en 3 millones de hectáreas del Sahel. 

El agricultor burkinés Yacouba Sawadogo, conocido como "El hombre que detuvo el desierto", ha ganado esta semana el llamado "Nobel Alternativo" por transformar hectáreas estériles del Sahel en un frondoso bosque. Lo logró mediante el perfeccionamiento de técnicas milenarias y contribuyó de esa manera a la seguridad alimentaria de una enorme región.

El Premio Right Livelihood, creado en 1980 por el escritor y filatélico sueco-alemán Jakob von Uexküll, ex miembro del Parlamento Europeo, honra a personalidades y organizaciones que trabajan en pos de un futuro mejor para todos los habitantes del planeta. Desde 1980 lo han recibido 170 individuos y entidades de 69 países, y le dará a Sawadogo 100.000 euros para continuar con su legado. La ceremonia tendrá lugar en Estocolmo en diciembre, algunos días antes de la entrega de los premios Nobel.

Sawadogo sintió la llamada de la tierra hace 45 años, cuando percibió un cambio en el clima. "Me di cuenta de que las lluvias no eran ni frecuentes ni suficientes para nuestros cultivos"

Ya en los años 80, en un periodo de sequía severa, Sawadogo comenzó a regenerar el suelo de unas 40 hectáreas haciendo un uso innovador de técnicas de cultivo indígenas. Al día de hoy, el "pulmón verde" en pleno corazón del Sahel cuenta con cultivos tanto para pasto como alimentarios, además de áreas boscosas a las que han regresado numerosos animales y aves, en las que conviven más de 60 especies de árboles.

El éxito del "hombre que detuvo el desierto" se fundamenta en el uso de hoyos durante la pretemporada de lluvias para retener el agua y concentrar el compost (técnica conocida como "zaï" en lengua local), además de otras formas de regeneración natural.

Los agujeros Zaï tradicionalmente han sido utilizados para tratar de restaurar la tierra estéril. Yacouba introdujo la innovación al llenarlos con estiércol y otros residuos biodegradables, para proporcionar una fuente de nutrientes para la vida de la planta. El estiércol atrae termitas, las cuales mediante la construcción de sus túneles, ayudan a airear y romper la tierra mucho más de lo que conseguiría solo el agujero. También aumenta la medida de los agujeros ligeramente sobre los modelos tradicionales.​ Gracias a las termitas y a que Yacouba empezó a utilizar la técnica mucho antes de la siembra, estas creaban una red de túneles lo suficientemente extensa como para lograr que el agua perdurará durante más tiempo en la tierra. Esta mayor permanencia de agua en la tierra favoreció el desarrollo de las plantas. Fue entonces cuando Yacouba pensó en plantar árboles en los límites de sus cultivos para favorecer la humedad y la baja de temperatura en las zonas donde antaño había bosques. Gracias a su método, los árboles que sembró empezaron a crecer, estos favorecían la humedad del suelo, subían el nivel de la capa freática, bajaban con su sombra la temperatura del suelo y ayudaban a regular el clima.

Poco tiempo después, el bosque de unas pocas especies que Yacouba había plantado se fue convirtiendo en un bosque cada vez más diverso, gracias a que los propios árboles mejoran la calidad del suelo y a que las aves transportan semillas. Mediante el uso de esta técnica y gracias a que Yacouba la ha transmitido y la sigue transmitiendo por las zonas rurales de su país, se han conseguido recuperar tres millones de hectáreas que habían sido desertizadas.

Yacouba Sawadogo, el hombre que transformó el desierto en un bosque y ganó un Nobel alternativo
Yacouba Sawadogo, el hombre que transformó el desierto en un bosque y ganó un Nobel alternativo
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