Esta es la dramática situación de una familia desesperada, que vive desamparada por los servicios sociales y sobrevive como puede gracias al motor del amor hacia su hija Macarena, por la que se desviven día a día desde hace 28 años.
 
Macarena Giménez, una joven de 28 años que tiene parálisis cerebral espástica, es tetrapléjica, ciega de un ojo y apenas puede ver por el otro, tiene las caderas luxadas y sufre a menudo brotes psicóticos.
 
Cuando tenía poco más de un año los padres de Macarena recibieron las siguientes palabras por parte de un doctor: «A partir de hoy, seréis los brazos, las piernas, los ojos y la cabeza de vuestra hija». Desde aquel día, esta familia no ha tenido una vida fácil.

Hace prácticamente una década, la Generalitat de Catalunya reconoció el grado 3 de dependencia de Macarena, por lo que la joven recibiría una ayuda de menos de 500 euros al mes. Con este dinero «compramos todos los medicamentos que necesita la Macarena y compensamos los cuidados que necesita», afirma la madre de Macarena.

«Me dijeron que no tenía derecho a la ayuda, y que diera las gracias por que no me hacían devolver el dinero que había cobrado de más».
 
Sin embargo, en 2018 la familia recibiría un varapalo inesperado. Carmen, de 65 años de edad y madre de Macarena, recibió una llamada de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Barcelona en la que le expusieron lo siguiente: «Me dijeron que no tenía derecho a la ayuda, y que diera las gracias por que no me hacían devolver el dinero que había cobrado de más».

La ayuda hacia Macarena pasaba a ser de  36’6 euros,  una cantidad ridícula para una persona que tiene reconocido un 94% de discapacidad y el grado III de gran dependencia.

La madre de Macarena denuncia un trato vejatorio por parte de los servicios sociales e incluso habla de una posible amenaza: «Me dijeron que también retirarían la subvención de la Generalitat para la plaza que ocupa Macarena en el centro ocupacional».
 
Además de esta delicada situación, la familia vive en una casa de 40 metros cuadrados con solo una habitación en la que duermen Macarena y su madre. Mientras, el padre de la joven, de 71 años, tiene que dormir en el sofá.
 
Carmen asegura que «hace 22 años que pedimos ayuda al Ayuntamiento para poder acceder a un piso de protección oficial adaptado para minusválidos, pero todavía no hemos recibido respuesta».
 
La próxima semana, la abogada de la familia presentará un recurso contra la Generalitat respecto a la drástica rebaja de ayuda por dependencia. Sin embargo, la abogada no cree que el recurso pueda prosperar.
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