Es una práctica bastante común y generalizada (por desgracia) que conductores y conductoras con muy poca educación y nula empatía y ignoren las señales que indican que un espacio de aparcamiento está reservado a Discapacitados con Movilidad Reducida (P.M.A. Persona con Movilidad Reducida).

LAS MULTAS POR OCUPAR UNA PLAZA DE APARCAMIENTO PARA DISCAPACITADOS

La mayoría de conductores que ocupan indebidamente estos espacios de estacionamiento simplemente no están en posesión de la tarjeta que les autoriza a utilizarlos y no tienen ninguna discapacidad, simplemente es por su comodidad, falta de educación y conciencia y sobre todo una gran falta de respeto a las personas discapacitadas.

 

Otras personas aprovechan la tarjeta de un familiar para aparcar cerca de su trabajo o cuando van a hacer gestiones al centro o a hacer la compra, llegando algunos a utilizar fotocopias y en algunos casos se ha detectado el uso de tarjetas de personas ya fallecidas.

 

Parar o estacionar en una plaza reservada a Personas con Movilidad Reducida sin la correspondiente autorización, es una infracción prevista en el Código de Circulación que conlleva la retirada del vehículo por la grúa municipal. La sanción es de 200 euros además del coste de la retirada del vehículo.

Hay que tener en cuenta que la autorización para utilizar estos espacios está reservado única y exclusivamente a los vehículos en los que viaje la persona titular de la tarjeta ya sea como conductor o como pasajero, es una acreditación personal e intransferible que solo se concede a personas con serios problemas de movilidad, no basta con tener una discapacidad aunque sea en un porcentaje elevado y es válida para cualquier vehículo. Es decir, una persona con discapacidad y su tarjeta puede ir con un amigo o un familiar en su coche a hacer unas gestiones y pueden utilizar su tarjeta para aparcar en los espacios reservados para discapacitados.

 

La sanción y retirada del vehículo se pueden convertir en algo mucho más grave si se utiliza una copia de una tarjeta, una tarjeta sustraida previamente o la tarjeta de un fallecido. Estas tarjetas o acreditaciones incluyen un número que la relaciona con el titular de la misma y con los datos de este en el reverso. Cualquier agente de policía o Guardia Civil puede requerir y comprobar la titularidad de la tarjeta y si está manipulada, es falsa o una copia se instruirá un atestado por posible falsedad documental que será comunicado al Juzgado de Instrucción.

En este caso además de la sanción de 200 euros y la retirada del vehículo, el infractor si es encontrado culpable podrá ser condenado con penas que van de los 6 meses a los 3 años de prisión y la correspondiente sanción económica.

 

Estas condenas a prisión son fácilmente evitables si es la primera vez que se comete un delito, lo que no se va a poder eludir es la sanción económica.

Cuando veas una plaza reservada a personas discapacitadas, no pienses que es un privilegio o una ventaja, piensa en que las personas para las que están reservadas tienen que enfrentarse a muchas dificultades cada día y que estos espacios les facilitan solo un poquito una vida llena de obstáculos.

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