A veces, ante una tarea o un evento exigente de algún modo, nuestro corazón se acelera y late más rápido de lo normal, comenzamos a sudar y nos sentimos abrumados e incluso tenemos dificultad para respirar normalmente.

 

Esto es ansiedad, es la respuesta natural de nuestro cuerpo a una situación de estrés.

 

Podemos sufrir ansiedad en un atasco de tráfico que nos impide llegar a tiempo a una cita o al trabajo, nuestro primer día en un nuevo trabajo, ante un examen, por tener que hablar en público…

 

Si aún no tiene reconocidos los factores que desencadenan en usted la ansiedad, aquí tiene algunos desencadenantes habituales de ataques de ansiedad:

 

-Atasco de tráfico que le impide llegar a tiempo al trabajo, a una cita …

-Su primer día en un trabajo nuevo.

-Hacer una presentación en público.

-Conocer a los padres de su pareja.

-Un examen.

 

Cada persona tiene unos factores desencadenantes de la ansiedad, identificarlos es uno de los pasos más importantes para hacerles frente y manejarlos con éxito.

 

Identificar cuales son sus desencadenantes puede llevar algo de tiempo y autoconocimiento lo que va a resultarle de mucha utilidad en su vida además de ayudarle a hacer frente a los ataques de ansiedad.

6 cosas que puede hacer para calmar su ansiedad

 

 

Si su ansiedad es esporádica y obstaculiza su enfoque o tareas, existen algunos remedios naturales rápidos que podrían ayudarlo a tomar el control de la situación.

 

Si su ansiedad se centra en una situación, como estar preocupado por un evento próximo, puede notar que los síntomas son de corta duración y generalmente desaparecen después de que ocurra el evento que le preocupa.

 

1- Cambie su patrón de pensamiento

Los pensamientos negativos pueden arraigarse en su mente y distorsionar la gravedad de la situación. Una forma es desafiar sus miedos, preguntar si son verdaderos y ver dónde puede recuperar el control.

 

2- Practique la respiración centrada y profunda

Intente inhalar aire durante 4 segundos seguidos y exhale el aire durante otros 4 segundos contándolos despacio mentalmente, haga esto durante 5 minutos en total. Al terminar el ejercicio su ritmo cardíaco habrá disminuido y esto debería ayudarlo a calmarse.

 

3- La técnica 4-7-8 también es muy útil para calmar la ansiedad y además es muy sencilla de realizar.

 

-Tome aire por la nariz durante 4 segundos.

-Aguante la respiración durante 7 segundos.

-Expulse el aire por la boca durante 8 segundos.

-Repita el ejercicio tantas veces como necesites.

 

Con este ejercicio conseguimos equilibrar nuestro cuerpo y nuestra mente reduciendo el ritmo cardiaco y relajándonos.

Es un gran ejercicio que nos puede servir tanto para calmar un ataque de ansiedad como para ayudarnos a dormir. En el ejercito se utiliza este ejercicio antes de afrontar misiones de alto riesgo que van a exigir temple, mente fría y claridad mental.

 

 

4- Utilice aromaterapia

Ya sea en forma de aceite, incienso o con velas aromáticas, los aromas como la lavanda, la manzanilla y el sándalo pueden ser muy relajantes y ayudarle a calmar la ansiedad.

 

La aromaterapia ayuda a activar ciertos receptores en el cerebro y esto puede aliviar la ansiedad.

 

5- Salga a caminar o haga 15 minutos de yoga

A veces, la mejor manera de detener los pensamientos ansiosos es alejarse de la situación que los está provocando o del lugar en el que notamos la ansiedad. Tomarse un tiempo para concentrarse en su cuerpo y no en su mente puede ayudar a aliviar su ansiedad.

 

6- Escriba tus pensamientos

Escribir lo que le pone ansioso le ayuda a identificar, a aislar y a relativizar el detonante de su ansiedad. Poner por escrito sus pensamientos le quita de la cabeza la ansiedad y cambia el foco de sus pensamientos.

 

Estos trucos de relajación son particularmente útiles para aquellos que experimentan ansiedad esporádicamente. Pero también pueden funcionar muy bien con alguien que padezca trastorno de ansiedad generalizada (TAG) cuando está sufriendo una crisis.

 

Aunque si sospecha que tiene TAG, los métodos rápidos de afrontamiento no deberían ser el único tipo de tratamiento que emplee., necesitará estrategias a largo plazo para ayudar a disminuir la gravedad de los síntomas e incluso evitar que sucedan.

Estrategias a largo plazo para hacer frente a la ansiedad

 

Si la ansiedad es algo habitual en su vida, es importante tener estrategias de tratamiento que le ayuden a mantenerla bajo control. Puede ser una combinación de cosas, como terapia de conversación y meditación, o puede ser solo una cuestión de cortar o resolver su desencadenante de ansiedad.

 

Si no está seguro por dónde comenzar, siempre es útil acudir a un profesional de la salud mental que pueda sugerirle algo que usted no había pensado antes.

 

Identifique y aprenda a administrar sus desencadenantes

Puede identificar los desencadenantes por su cuenta o con ayuda de un terapeuta. A veces pueden ser obvios, como la cafeína, beber alcohol o fumar. Otras veces pueden ser menos obvios y más difíciles de identificar.

 

Los problemas a largo plazo, como las situaciones económicas o laborales, pueden llevar algún tiempo para resolverlos y esto puede requerir un apoyo adicional ya sea a través de la terapia con apoyo profesional o con ayuda de amigos.

 

Cuando descubra cual es su desencadenante, debe intentar limitar su exposición si esto es posible, si no puede porque se debe por ejemplo a un entorno de trabajo estresante que no puede cambiar actualmente, puede ser útil usar otras técnicas de afrontamiento.

 

Algunos desencadenantes generales:

 

Un trabajo estresante o ambiente de trabajo

Conducir con atascos o viajar

Genética: la ansiedad podría ser algo normal en su familia

Abstinencia de drogas o ciertos medicamentos

Efectos secundarios de ciertos medicamentos

Trauma

Fobias, como la agorafobia (miedo a espacios abarrotados o abiertos) y claustrofobia (miedo a espacios pequeños)

Algunas enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas, diabetes o asma

Dolor crónico

Tener depresión

Cafeína

 

 

Adoptar la terapia cognitiva conductual (TCC)

La TCC ayuda a las personas a aprender diferentes formas de pensar y reaccionar ante situaciones que causan ansiedad. Un terapeuta puede ayudarlo a desarrollar formas de cambiar los patrones de pensamiento y comportamientos negativos antes de que entren en espiral.

 

Haga una meditación diaria o de rutina

Si bien esto requiere algo de práctica hasta conseguir realizarlo con éxito, la meditación consciente, cuando se realiza con regularidad, puede ayudarle a entrenar su cerebro para descartar los pensamientos ansiosos cuando surgen.

 

Si sentarse y concentrarse es difícil, intente comenzar con el yoga.

 

Pruebe suplementos o cambie su dieta

Cambiar su dieta o tomar suplementos es una buena estrategia a largo plazo. La investigación muestra que ciertos suplementos o nutrientes pueden ayudar a reducir la ansiedad.

 

Algunos ejemplos:

 

Bálsamo de limón

Ácidos grasos omega-3

Ashwagandha

Té verde

Raíz de valeriana

Kava kava

Chocolate negro (con moderación)

 

Si está tomando otros medicamentos, asegúrese de consultar con su médico los remedios herbales para evitar efectos o interacciones indeseadas.

 

Mantenga su cuerpo y mente saludables

Hacer ejercicio regularmente, tener una alimentación equilibrada, dormir lo suficiente y mantenerse conectado con las personas que se preocupan por usted son excelentes maneras de evitar los síntomas de ansiedad.

 

Pregúntele a su médico sobre medicamentos.

Si su ansiedad es tan grave como para impedir el desarrollo de su vida normal consulte con un profesional de la salud mental, puede ayudarle incluso con medicación dependiendo de sus síntomas. No dude en compartir sus preocupaciones con su médico.

¿Cuándo me afecta mi ansiedad?

 

Identificar qué tipo de ansiedad le está afectando puede ser complicado porque la forma en que el cuerpo reacciona al peligro percibido puede ser completamente diferente en comparación con otra persona.

 

Es probable que haya escuchado ansiedad como un término general para ese sentimiento general de preocupación, nerviosismo o inquietud. A menudo la ansiedad es la respuesta del cuerpo a un evento próximo que no tenemos bajo control y nos produce estrés.

 

Todo el mundo padece ansiedad en un momento u otro y en mayor o menor medida, porque es parte de la respuesta de nuestro cerebro a un peligro percibido, incluso si ese peligro no es real.

 

Dicho esto, hay momentos en que la ansiedad puede agravarse y convertirse en ataques de ansiedad que inicialmente son manejables y luego se van acumulando gradualmente durante unas pocas horas. (Esto es diferente de un ataque de pánico , que es inesperado y desaparece rápidamente).

 

 

Señales de un ataque de ansiedad

 

Estos son algunos de los síntomas mentales y físicos más comunes de ansiedad:

 

Sentimientos de peligro, pánico o temor

Nerviosismo o inquietud

Frecuencia cardíaca rápida

Transpiración

Temblor o escalofríos

Cansancio o debilidad

Problemas gastrointestinales

Dificultad para concentrarse

Hiperventilación

También es posible experimentar un ataque de pánico simultáneamente con un ataque de ansiedad. Las estrategias de afrontamiento que hemos visto anteriormente también pueden ayudar con un ataque de pánico.

 

Otras estrategias conscientes para hacer frente a los ataques de pánico incluyen enfocarse en un objeto, repetir un mantra, cerrar los ojos e ir a su lugar feliz.

 

Síntomas de un ataque de pánico:

Miedo a morir

Sentir que está perdiendo el control

Sensación de desapego

Pálpitos del corazon

Falta de aliento

Dolor u opresión en el pecho

Náuseas

Sentirse mareado

Entumecimiento u hormigueo en sus extremidades

Sensación de calor o frío

 

 

¿Qué causa la ansiedad?

 

Si nota que los consejos rápidos no le ayudan, debe consultar a un médico para obtener ayuda. Especialmente si cree que tiene TAG y esto está interfiriendo con sus actividades diarias y le causa síntomas físicos.

 

No tenga miedo a acudir a un profesional de salud mental, puede ayudarlo a agilizar el proceso de identificación de sus desencadenantes, mantener estrategias a largo plazo a través de la terapia conductual, medicamentos y más.

 

Por ejemplo, si su ansiedad proviene de un trauma que experimentó en el pasado, puede ser útil superarlo con una terapia adecuada. Por otro lado, si su química cerebral lo predispone a la ansiedad crónica, es posible que deba tomar medicamentos para controlarla.

 

La ansiedad siempre puede ser parte de su vida, pero no debería suponer un problema en su día a día. Incluso los trastornos de ansiedad más extremos se pueden tratar para que los síntomas no sean abrumadores.

 

Nuestra recomendación

 

La ashwagandha es una planta que se usa para disminuir los niveles de grasa y azúcar en la sangre. La ashwagandha también se usa como “un adaptógeno” para ayudar al cuerpo a hacer frente el estrés diario y como un tónico general.

 

En este enlace puedes comprarla en Amazon con el envío gratis y muy buenas opiniones.

 

Regresar al inicio